Las Constelaciones Familiares fueron creadas por el filósofo y teólogo alemán Bert Hellinger, en los años 80 del pasado siglo. Su arraigo teórico se encuentra en la Terapia Familiar Sistémica. En su idioma original, Familienstellung significa “Posiciones Familiares” o “Configuraciones Familiares” (del verbo stellen = “colocar, situar o posicionar”).
La palabra “Constelaciones”, con la que se ha traducido en los países de habla hispana, posee el mismo sentido. Cuando vemos las constelaciones astronómicas, vemos un conjunto de estrellas pero sabemos que cada una de ellas tiene un lugar. Se disponen de un modo específico y no podríamos intercambiar unas por otras, ni acercarlas o alejarlas entre sí; pues se rompería la relación gravitatoria que es la que propicia su equilibrio. Este armonía natural está presente en los sistemas humanos: poseen un número de elementos en una disposición precisa.
Las Constelaciones son, en primer lugar, una herramienta terapéutica. Esto quiere decir que puede ser aplicada tanto en su ámbito original – la terapia familiar sistémica-, como en cualquier otro -incluidas la psicología humanista, la psicoterapia Gestalt o la psicoterapia transpersonal-; sin necesidad de alienarse teóricamente con ninguno de ellos. Efectivamente, las palabras “herramienta”, “método” o “técnica” remiten a un procedimiento específico, despojado de corpus teórico o sistema de creencias, y son las que deben emplearse cuando hablamos de “Constelaciones Familiares”.
La segunda característica principal es que son fenomenológicas, es decir, van a las cosas mismas. Un fenómeno es un suceso, algo que aparece ante nosotros y que, a partir de ahí, puede ser observado, estudiado, investigado, etc. La “Fenomenología” es una forma de conocimiento acuñada por el filósofo Edmund Husserl a principios del siglo XX, que consiste en la aprehensión directa del fenómeno antes de formarnos cualquier juicio sobre él. Dicho de otro modo, se sitúa en lo que sucede en el momento presente tal cual sucede, sin prejuicios, pretensiones o hipótesis; es decir, borrando de la mente cualquier esquema conceptual previo.
“Constelaciones Familiares” es un método que atiende a lo que se manifiesta en el momento presente.
Para comprender el concepto de “Sistema”, primero conviene aclarar el de “Estructura”.
A) Una estructura es un conjunto de elementos relacionados entre sí, en una disposición determinada y que sirven al propósito de la estructura. Las estructuras pueden ser bidimensionales (ejemplos: un mapa conceptual o el plano de un edificio) o tridimensionales (ejemplos: un objeto, la maqueta de un edificio, un edificio vacío).
B) Un sistema es una estructura (posee elementos ordenados según el objetivo que lo rige) y, además, añade dos características suplementarias que podríamos llamar nivel 4-D y nivel 5-D.
Estas dos características del sistema son las que definen cuándo un sistema está sano o enfermo: A mayor capacidad de retroalimentación y de interrelación con el entorno, más longevo es y más vivo está un sistema (sistema abierto). A menor capacidad en ambos sentidos, más tiende a la muerte (sistema cerrado).
Es fundamental conocer el concepto de “sistema” porque las “Constelaciones Familiares” son una herramienta que trabaja con sistemas; es decir, su campo de visión son las relaciones que se establecen entre los elementos dentro de un conjunto, más que los elementos mismos. En este sentido, son también una terapia holística (del griego holos: “todo”, “entero”, “completo”).
“Sistema” es un conjunto de elementos ordenado en base a un objetivo, que posee una historia y se relaciona con su entorno.
La diferencia fundamental entre la Terapia Familiar y las Constelaciones Familiares es su campo de acción. Mientas que la primera reúne a los integrantes de una familia o interviene directamente sobre ellos, en las Constelaciones se puede reunir a cualquier grupo de personas que representen a sus integrantes. Bert Hellinger observó que, de modo inexplicable, el comportamiento y las relaciones que se establecen entre los participantes de una Constelación, no se diferenciaban en demasía de aquellos a quienes representaban y que, por ende, se podían obtener los mismos resultados terapéuticos para la persona concreta que la solicitaba.
La originalidad del “método de Constelaciones” es, pues, el uso de la representación. Un sistema puede ser representado de múltiples modos; por ejemplo, un edificio a través del diseño de su estructura o de una maqueta, una teoría mediante un mapa conceptual, una organización a través de un organigrama, etc. En el caso de las Constelaciones se pueden usar cualesquiera elementos para presentar a los integrantes del sistema a intervenir. Este planteamiento del sistema se realiza en un espacio concreto al que se denomina “campo sistémico”.
Varias décadas desde su origen, es ya una percepción colectiva acumulada la eficacia de la representación ideada por Bert Hellinger. Las explicaciones que se pueden ofrecer al respecto son variadas:
Pero aunque ni el propio creador de este método se preocupó de estas cuestiones, dado que se trata de un procedimiento y no de un sistema de creencias; años después apareció una teoría que se considera la que contiene mayores atisbos de credibilidad, al menos a nivel científico. Se trata de la Teoría de Resonancia Mórfica.
En 1990, el especialista en Bioquímica Rupert Sheldrake afirmó que la Naturaleza posee una memoria basada en la similitud espacio-temporal, la cual permite encontrar idénticos patrones de comportamiento en diferentes grupos de individuos aislados. Esto ocurre, por ejemplo, en la evolución simultánea de una misma función adaptativa en poblaciones biológicas discontiguas, en los denominados “campos morfogenéticos” (zonas de células de un embrión que actúan conjuntamente para formar un órgano) o, según el propio autor, en determinados fenómenos psicológicos y sociológicos tradicionalmente asociados a la intuición o la telepatía. A las estructuras que se repiten en diferentes lugares o épocas las denominó “campos mórficos” (del griego morphe = forma).
“Campo sistémico” es el espacio en el que se disponen los elementos y relaciones de un sistema para ser intervenidos.
Las Constelaciones Familiares surgen, como se ha dicho, en el ámbito de la Terapia Familiar Sistémica. Pero, en realidad, la terapia familiar no puede no ser sistémica, pues la familia es un tipo de sistema humano. Del mismo modo, las Constelaciones son una herramienta que puede ser aplicada a cualquier tipo de sistema humano: familiar, laboral, educativo, personal, empresarial, de mediación judicial, etc. Es por ello que a las Constelaciones Familiares también se las denomina “Constelaciones Sistémicas”.
En general, todas las Constelaciones son sistémicas, pero en la práctica podrían denominarse “Familiares” cuando se representa un sistema familiar y “Sistémicas” cuando se representan a otros tipos de sistemas. Aún así, la generalización del apelativo “familiares” tiene un sentido, como veremos a continuación.
“Constelaciones Sistémicas” es una terapia fenomenológica que actúa desde una perspectiva holística sobre campos de resonancia mórfica.
La importancia del sistema familiar en la metodología terapéutica es crucial. Dentro del “nido” o núcleo familiar, es donde se establece el tránsito de la niñez a la adultez. Esto significa que, mientras que al inicio de la vida las relaciones con los padres son de dependencia, cuando el niño abandona la casa familiar debería haberse convertido en un adulto sano e independiente, capaz de relacionarse sin conflicto con los otros, con la vida y con el mundo.
La realidad es que la mayoría de las personas no completan ese tránsito de forma satisfactoria. Aunque aparentemente adultas, las personas no poseen madurez suficiente para afrontar la vida desde sí mismas; antes bien, buscan a otras para colmar sus carencias y se encuentran con que éstas se hallan en la misma situación. El grado de conflicto que muchas personas sostienen consigo mismas, viene mayoritariamente de patrones de conducta inconsciente aprendidos en el contexto familiar y que provocan un desencuentro con la verdadera personalidad.
El “Sistema Familiar” es un conjunto de personas unidas por lazos de parentesco, de consanguinidad, o también por relaciones de afecto o cuidado. Su finalidad es la reproducción y/o crianza; es decir, la traída al mundo de otros individuos de la misma especie y/o el sostenimiento de la vida desde la infancia a la madurez. La familia o sistema familiar posee, por tanto, una primera característica que la diferencia de otros sistemas humanos: generar la vida y procurar que prospere. El,objetivo de la familia es la Vida.
La segunda característica diferencial del sistema familiar respecto a otros sistemas es su permanencia: los lazos de consanguinidad desaparecen sólo con la muerte y las relaciones de cuidado en muchos casos son lo suficientemente fuertes para que pervivan en la descendencia durante toda su vida. Un padre, una madre o un hijo consanguíneos, pueden distanciarse, no conocerse, enfadarse, etc. pero nunca dejan de ser el padre, la madre o el hijo. Lo mismo ocurre con tíos, primos, abuelos, etc. En el caso de cuidadores no consanguíneos pero estables ocurre exactamente igual: siempre que se los reconozca como tales (segundos padre o madre que, en muchas ocasiones se los llama permanentemente “papá” o “mamá”).
La tercera característica es su orden jerárquico (prioridad), la cual estudiaremos en el apartado “órdenes del amor”.
Existen dos tipos principales de sistema familiar:
Además, se puede distinguir también entre sistema familiar simple, cuando la pareja de progenitores se mantiene estable con sus propios hijos biológicos; y sistema familiar compuesto, cuando existen hijos con distintas parejas de alguno de ellos o de ambos, cuando se tienen hijos adoptivos, cuando los cuidadores son diferentes de los padres biológicos -haya o no haya habido adopción- o en cualquier caso que no pueda ser incluido dentro del sistema tradicional de familia nuclear.
“Sistema Familiar” es un conjunto permanente y jerárquico de interrelaciones humanas cuyo objetivo es la Vida.
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